Panza de burro
Me gustan los señores viejitos con cara triste y chompa de lana marrón.
Me gusta ver a los ciclistas y corredores que van por Salaverry o el Malecón.
Me gusta cuando el cielo gotea y todos dicen que está lloviendo.
Cuando te llaman y hacen una larga introducción.
Es horrible cuando susurran, hablan entre dientes.
Cuando maltratan al cobrador.
Ámbar es acelerar y matar al peatón.
Muchos días son grises y el sol humedece las superficies.
El servicio es pésimo y muchas señoras reniegan,
se ven feas con el ceño fruncido, creen desafiarte.
Y su voz es nasal, conformista
como su vida vacía, simplista.
Señor frutero, usted es buena gente.
Pero al del kiosco está rayada.
Se hace riñas imaginarias con Chile,
se queja por un sol más en su salchipapa.
Así es, viejitos de cara triste:
Lima es gris, la gente miente.
Nunca hay caras sonrientes.
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